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¿Tenemos al equipo alineado o disperso?

Uno de los problemas más frecuentes hoy día con tanta información y tanto cambio tecnológico, social y económico en las pymes es lo que siempre hemos llamado perder el norte, o sea perder el foco en lo realmente importante.
No es fácil lidiar en el día a día con gran cantidad de tareas y responsabilidades sin perder la concentración y estar todos alineados en torno a objetivos comunes, valores comunes y una visión, misión y estrategia bien definida y clara.
El mercado da bandazos, nos hace confundir modas con tendencias y el nuevo entorno digital nos hace perder el centro y el equilibrio en algunas ocasiones.
A veces da la sensación de que el exceso de tecnología nos hace perder nuestro modelo de negocio y sin esto estamos perdidos ya que cualquier cosa que pensemos estará equivocada si olvidamos el concreto posicionamiento que queremos tener en el mercado.
Esto explica porqué muchos emprendedores jóvenes muy preparados tecnológicamente fracasan con su nueva empresa al no saber con precisión cuál es el modelo de negocio que tiene cabida en el mercado y en qué se diferencia del resto así como cuanto valor aporta realmente al cliente su propuesta de marketing.
No se puede perder la visión global del mercado y de nuestra empresa y debemos ser conscientes de que la vaca sagrada es la estrategia y no podemos dejarla de lado.
Quizás nos confunda el pensar que porque tengamos mucha actividad tenemos que haber conseguido grandes objetivos y en un equipo disperso no tiene porque ser así.
A veces sucede que todo parece importante pero luego a la hora de la verdad nada es tan esencial como parecía y nada contribuye tanto como pensábamos a los resultados a pesar de haber estado muy ocupados.
Por eso es conveniente recordar las cuestiones vitales que guían nuestra empresa como la Visión, Misión, Valores, Estrategia y Objetivos y repasarlos periódicamente con nuestro equipo y asegurarnos de que no hay dudas ni desviaciones por descuido.
Es fácil divagar pues nuestros pensamientos muchas veces corren más que nuestros serenos razonamientos.
Se necesita un entrenamiento constante y un plan de formación permanente que nos garantice tener al equipo alineado en torno a los objetivos y asegurarnos de que las fuerzas no se están dispersando demasiado o conseguiremos desmotivar a los nuestros ya que no hay nada tan desagradable como trabajar duro para descubrir que íbamos en la dirección equivocada.
Hay momentos especialmente delicados en las empresas que nos pueden hacer caer en la trampa de la dispersión como son cuando hay empleados nuevos (hasta su acoplamiento al equipo debemos hacer un seguimiento constante) o cuando queremos realizar cambios comerciales ante el cliente, cuando ponemos en práctica una innovación o cuando nos conviene un cambio de rumbo por haberse movido todas las fichas del mercado y no poder quedarnos paralizados.
Otra buena forma de intentar centrarnos como equipo es preguntarnos con cierta periodicidad que valor real estamos generando en el mercado y sobre todo si este es apreciado o valorado por los clientes.
También el hecho de estar descentrados tiene que ver con meternos en una rutina que solo nos lleva a la famosa zona de confort, es decir nos acomodamos a una serie de rutinas en el día a día que hacen que gestionemos nuestro negocio de forma totalmente inapropiada para la estrategia que diseñamos anteriormente. Y por desgracia en esta zona no se crece ni se evoluciona sino que nos vamos quedando estancados.
El estar distraídos o dispersos además tiene otras consecuencias negativas como son olvidarnos de cuáles son nuestras ventajas competitivas actuales que no serán las mismas que tiempo atrás pues esto es algo vivo, con movimiento propio que el mercado nos obliga a vivir como una gran constelación que es.
Me despido como siempre deseando mucha suerte a los distraídos porque la van a necesitar y muchos éxitos seguros a los que se preocupan de centrar su negocio centrando a su equipo con unas frases para nuestra reflexión:

-No se puede confundir la verdad con la opinión de la mayoría.
-Si un hombre no sabe a qué puerto navega, ningún viento le será favorable.
-El verdadero triunfo de las armas está en aquellas que no se disparan.
-Hacer la cosa correcta es más importante que hacer algo correctamente.
-La preocupación es como una mecedora, te mantiene ocupado pero no te lleva a ninguna parte.

José Carrasco
FERSAY ELECTRONICA,S.L.
Blog: www.josecarrascolopez.com

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